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Cuaderno de ruta 15 abril 2013 - Ruta Almería a Canjáyar

miércoles, 15 de mayo de 2013 |

Hola amigos, aquí tenéis un breve cuaderno de ruta de la jornada 2013. Esperamos vuestros comentarios, y gracias a todos los que nos habéis aportado fotografías: francisco abad, josé gabriel lópez, francisco navas, juan vicente, jesús, kevin y taller Quansáyar.

Pinchar en las fotos para agrandar

De los 120 inscritos inicialmente, casi 70 salen de Almería -las más jóvenes dos hermanas de quince años-, acompañados de los componentes del taller de empleo Qansáyar, bien equipados, con radiotransmisores y bajo la dirección de Néstor; y por supuesto Protección Civil.




Pasada lista y formado el grupo, Néstor da unas instrucciones detalladas antes de salir. El objetivo es mantener el grupo compacto, para lo que se adoptará un ritmo suave. Nos ponemos definitivamente en marcha a las 06:45.

Gracias a los guías, pasamos el cráter y la presa sin novedad, e iniciamos el ascenso a la sierra. La panorámica de la ciudad no es tan “nocturna” como otros años, debido a la demora en la salida.

Sin novedad hasta el cortijo de El Pocico, al que llegamos con media hora de retraso y un sol un poquito más alto de lo previsto. Es el momento en que algunos veteranos incondicionales de esta ruta dan a conocer las camisetas de “el senderismo S”, grupo que sin duda traerá cola en próximas ediciones.



En el siguiente tramo nos encontramos con profundas roderas en la senda. No queda otro remedio que denunciar este estropicio que hacen las motos, dejando el camino impracticable y con alto riesgo de caídas y lesiones. El clásico aforismo senderista de “toma sólo fotos, deja sólo huellas” no se refiere a este tipo de huellas, compañeros moteros; tomad nota.


La siguiente parada para bocadillo, en el cortijo Chilindra marca la media hora de retraso que no hemos recuperado y que mantendremos hasta Alhama. Por lo demás reina muy buen ambiente y el día está acompañando.

 

Después de pasar bajo La Puente, uno de los puntos más espectaculares de la jornada, tenemos unos minutos de parada para recuperar el resuello mientras se atiende una rodilla lesionada. Protección Civil se estrena, llevando a la joven senderista hasta Alhama.

En Alhama se suman 20 personas más y encontramos una perfecta organización del avituallamiento, que algunos disfrutan incluso descalzándose por unos minutos. Casi por primera vez en las cuatro ediciones, conseguimos posar para una foto de grupo.

Reanudamos la marcha con Jesús y Néstor a la cabeza. Gracias a la cobertura y señalización de Protección Civil, podemos prescindir del chaleco reflectante caminando por los tramos de cuneta y el desvío de Roquetas. Es el punto de inflexión: la mitad de la ruta. Pero aún quedan las horas más calurosas por delante.
Tras un pequeño parón, que sirve de reagrupamiento, para sortear la tubería del corral de los pinos, continuamos hasta Los Molinicos, donde este año no se incorporaba nadie excepto el Sol, que sí acudió puntual a su cita. Antes del ascenso, improvisada parada a la sombra de un algarrobo para tomar fuerzas y dar aire a los rezagados. Se inicia el ascenso al alto de la Artesilla, a paso tranquilo para evitar sustos y fragmentaciones del grupo. 

Poco antes del avituallamiento del Pozo de Santa Ana, comprobamos con satisfacción que han desaparecido las colmenas que los años anteriores habían invadido el sendero. Agradecemos la iniciativa de los responsables, porque elimina un riesgo cierto.
El avituallamiento en Pozo de Santa Ana es digno de elogio, y el despliegue de medios hace pensar en una fiesta al aire libre. Aunque los cerca de 30ºC afectan al cubo de las chocolatinas, que por momentos empieza a parecerse más a una gran taza de chocolate.


El calor aumenta el cansancio y éste alarga las paradas. Como resultado se acumula un retraso de casi una hora sobre el horario previsto. Empezamos a recibir diferentes llamadas de los siguientes puntos de incorporación que nos esperan impacientes. Los responsables de Íllar, con buen criterio, deciden mantener a su grupo –más numeroso de la docena inicialmente prevista- en el pueblo, antes de llevarlos al punto de incorporación. El grupo de Almería los encuentra casi “disputándose” las pocas zonas de sombra.
Son horas duras a pleno sol hasta alcanzar el tramo GR, y se contempla la opción de hacer dos grupos. En la pista de Los Morales se para el grupo de nuevo; la única forma de negociar sin sustos el escalón es ir pasando de uno en uno, lo que se va convirtiendo en un “photocall” con momentos dignos de “Mira quién salta”. Durante el siguiente tramo de pista hasta la Ermita de la Cruz se producen algunas evacuaciones que colapsan las plazas de los coches de Protección Civil, pero no revisten gravedad.

En la Ermita de la Cruz se improvisa otra parada para reagrupamiento, y Néstor decide ya partir el pelotón en dos grandes grupos, dado que contamos con un número de guías mucho más elevado que en todas las ediciones anteriores. En el primer grupo saldrán los que mejor se encuentran de fuerzas y en el segundo se adoptará un ritmo más suave.
Cuando los primeros llegan al punto de incorporación de Instinción, este grupo lleva más de una hora esperando, y se une con entusiasmo. Luego veremos que hubiera sido mejor para ellos esperar unos minutos más e incorporase al segundo grupo, porque tuvieron que adaptarse, en frío, a un ritmo realmente vivo.
Tanto en Instinción como después en El Cristal, comprobamos que se suma un número importante de gente inscrita a última hora, lo que nos demuestra el tirón que mantiene esta ruta y el potencial que presenta de futuro.


En el tramo del GR140 el grupo se estira excesivamente, lo que difumina la línea que divide al grupo “rápido” del “lento”. Hemos llegado al Área El Cristal con un retraso superior a la hora y, lo que es más importante, demasiada diferencia entre el primero que llega y el último. Nos esperan más de los cinco participantes previstos en lista. Después de 12 horas andando es el último avituallamiento, pero Fran, Rocío, Patri y los demás están muy pendientes de que las pilas queden bien recargadas para el tramo final.
El pinar de Bocharalla sigue siendo uno de los momentos más agradables de la ruta, caminando a la ansiada sombra. La salida al llano del mismo nombre permite contemplar la silueta inconfundible de Canjáyar al atardecer. La bajada hacia el río por la senda de los algarrobos -otros tomarán la rambla de Alcora- también proporciona sus momentos de sombra.
Atravesamos el Andarax sin mojarnos -sólo tuvimos esa suerte en la primera edición, 2010-, y hacemos una nueva parada de reagrupamiento en el Puente de Los Hierros, donde recibimos los primeros aplausos de bienvenida.
Entramos en la Cruz Blanca por la Puerta del Peregrino, después de atravesar el Parque de los Canjilones Catalanes, donde nos saludan numerosos vecinos. Fotos obligadas en este punto emblemático, junto a la leyenda HIÇO ESTA CRVÇ LA VILLA Ð CANXAIAR AÑO Ð 1677, y escuchamos también los primeros cohetes de bienvenida. Son las 20:45, y seguirán llegando peregrinos hasta después de las 21:30 horas.


Tradicional besacruz en la iglesia, mientras en la plaza se procede al sellado de mapas (aunque no todos los peregrinos habían recibido su mapa-guía, lo que lamentamos y pedimos disculpas; estamos haciendo lo posible para que quede solucionado). Saludos entre los participantes, organizadores y amigos. Es un ambiente perfecto para abrir el espíritu de las fiestas canjilonas en honor de la Santa Cruz.   

En el autobús de vuelta reina el buen humor, y mientras se comentan las anécdotas de la jornada, ya se habla de los próximos eventos en otras comarcas, y por supuesto de la edición del 2014. 



Esta ruta canjilona se ha ganado ya un hueco en las agendas senderistas de aficionados de la provincia (y de fuera). Lo que empezó siendo una actividad para ayudar a conmemorar el exitoso Cuarto Centenario del 2011 es hoy una jornada con identidad propia, que podría consolidarse como una bonita tradición si se mima y fomenta, puesto que lo más difícil ya está hecho. Confiamos para ello en todo el pueblo de Canjáyar en general, y en el taller de empleo Qansáyar y el Área Municipal de Deportes, en particular. Gracias a todos. 



Cuaderno de Ruta 14 abril 2012

miércoles, 2 de mayo de 2012 |


Todas las ediciones tienen su peculiaridad, y en ésta ha sido el menor número de participantes -especialmente si comparamos con el pasado año del Centenario-, así como la predominancia de los amantes del largo recorrido. De los 115 inscritos, casi la mitad (53) salen desde Almería. El resto se repartieron de manera desigual a lo largo del recorrido, incluso con ausencia de participantes en puntos como Rágol.


En Ballesol ya hay gente desde antes de las 6:00 de la mañana (algunos venidos desde el propio Canjáyar, con el madrugón pertinente), y la rutina de pasar lista y repartir mapas y pañoletas es conocida, pues casi todos han participado en ediciones previas. Como anécdota, el participante más joven desde Almería tiene 14 años y conseguirá finalizar la ruta. También tenemos presente que durante la jornada podremos contactar con otro grupo (de Fernando y Pilar) quienes tenían prevista esta misma fecha para hacer idéntica ruta, y han decidido finalmente salir sobre las 05:00.

Con un par de ausencias -confirmadas con anterioridad- y todo el grupo con ganas de iniciar la marcha, casi olvidamos esperar a los voluntarios de Protección Civil, que llegan puntuales para apoyar a la ruta con siete efectivos y dos vehículos. Salimos a las 06:35 horas con Lucía, Alejandro y Carlos a la cabeza, mientras Jesús cierra. Néstor nos alcanza unos minutos después.

Pasando el Cortijo Cucarro esquivamos un profundo agujero en medio del camino, que sigue igual de peligroso que el año pasado, especialmente cuando todavía es noche cerrada. El primer repecho, tras la presa, es el de mayor pendiente de toda la jornada (casi del 25%) y hace enmudecer al más locuaz. Así que con la manida excusa de “qué bonita se ve Almería”, el grupo se recompone para iniciar la antigua vereda de piedra. Desde el primer momento se aprecia un grupo más homogéneo que otros años, lo que permite llevar un ritmo más constante. Se cumplirá el horario en general, con la particularidad de que a lo largo de la jornada se va comprobando que la cabeza se adelanta y es la cola del grupo la que más se aproxima a los tiempos previstos.

En la víspera habíamos recibido los ánimos de Marga y Jesús -que por primera vez no nos acompañaron- deseándonos que tuviésemos “un bonito amanecer”, y así fue. Llegamos a la primera parada, en el olivo del Cortijo el Pocico, con 9 minutos de adelanto. Ocasión para comprobar las distintas “barritas energéticas” que traen los inscritos.

Proseguimos la marcha por los espartizales del Collado de los Conejos, comprobando cómo las motos han dejado impracticables algunas partes de la senda por la profundidad de las roderas. El monte es de todos, pero deberíamos evitar el dejar nuestro rastro de manera tan evidente, máxime cuando se trata de terrenos tan blandos.

La bajada a la Rambla de las Balsas hay que tomarla con calma y clavar los bastones con seguridad. A pesar de ello, siempre hay algun aterrizaje sin consecuencias. Tras la reagrupación continuamos hasta la parada prevista cerca del Cortijo Chilindra, al que llegaremos a las 09:58, manteniéndose el adelanto de 9 minutos. En este punto compartimos bocata y conversación con los vehículos de Protección Civil.

Se reanuda la marcha con Jesús a la cabeza, por los caminos de la zona minera. El trazado es cómodo, el sol no pega demasiado, el ritmo se aviva, y el grupo se estira pero sin llegar a romperse. Así llegamos al Collado de las Colmenas, e iniciamos el descenso hacia la Rambla de Huéchar, que acompañamos hasta encontrar la Rambla de Alhama, con uno de los puntos más espectaculares del camino: La Puente. Después de tantas horas al sol del campo abierto, se agradece la corriente de aire húmedo que nos refresca al cruzar por debajo, mientras los chavales de Protección Civil se inclinan vertiginosamente para tomar espectaculares fotos del grupo desde arriba.

En el momento de entrar al casco urbano alhameño se produce el mayor estiramiento del grupo. La larga fila no pasa desapercibida cuando atraviesa Alhama y escuchamos dos señoras comentando “-¿Quiénes son éstos?”, “-Los del senderismo ése…” La cabeza llega al punto de avituallamiento a las 11:45, ¡¡tras 20 km a las espaldas llevamos 22 minutos de adelanto sobre el horario previsto!! La cola hará lo propio, con otros 12 minutos de adelanto. Protección Civil advierte a los guías “vais como motos, hay que bajar el ritmo”. En este primer punto de incorporación Fran nos comunica que se han sumado unas 16 personas.

Los voluntarios han desplegado mesas donde reparten bocadillos -enormes-, fruta, agua fresca, frutos secos y unas pequeñas chocolatinas que causan sensación. Reanudamos a la hora prevista 12:32h. El adelanto ha dado lugar a que el tiempo de descanso haya sido más prolongado (con lo riesgos que comporta un excesivo enfriamiento) pero no está mal acaparar fuerzas teniendo por delante Los Molinicos. Este nombre empieza a convertirse en leyenda después de los padecimientos del año pasado. Los que no los vivieron preguntan “Pero… ¿qué pasa en Los Molinicos?”.

Alcanzamos el desvío de la carretera de Roquetas en hora, con el grupo compacto. Es de los pocos tramos que caminamos por el arcén y Protección Civil ha desplegado un visible dispositivo de señalización con vehículos y efectivos que nos facilitan mucho este paso. Psicológicamente para los que salimos de Almería es un punto singular, porque supone la mitad exacta del recorrido.

Después del Corral de los Pinos debemos bordear una finca vallada, para lo que no hay una senda clara ni fácil. Este año habíamos elegido una alternativa más cómoda que en otras ediciones para llegar a la acequia que discurre por la parte superior de la finca. Poco después coincidimos con un sendero de pequeño recorrido, PR-, que asciende a la Ermita de Huécija, recientemente homologado y señalizado.

Llegamos en hora a Los Molinicos, 13:42, donde Carmen incorpora un pequeño grupo de cuatro personas. Empieza el momento más temido, la subida hasta el Alto de la Artesilla, que siempre coincide con las horas de más calor. No obstante este año la temperatura es bastante más suave que en 2011 y se alcanza el alto con esfuerzo pero sin sufrimiento, por lo que el grupo continúa bastante compacto. Poco antes del Pozo de Santa Ana han sido colocadas unas cincuenta colmenas repartidas a ambos lados de la senda y, aunque el viento juega a nuestro favor y reduce el riesgo de sustos, según lo previsto el grupo es desviado del camino separándose unos 50 m. En ese momento recibimos la llamada de Fran, que se extraña de que ya estemos llegando al Pozo de Santa Ana, cuando él está aún saliendo desde Canjáyar de cargar el avituallamiento correspondiente a este punto “¿no vais demasiado rápido?” Hay que decir en su descargo que en 2011 se había acumulado aquí un retraso de casi media hora.

A las 14:35 la cabeza del grupo llega al Pozo de Santa Ana, con tres minutos de adelanto. El segundo coche de voluntarios, que no necesitó volver a Canjáyar, nos está esperando con las mesas llenas de bocatas, fruta, y agua fresca, que nos saben a gloria. El avituallamiento se agradece pero la gente está más entera y hay más bullicio que en la edición anterior. Y si hasta ese momento habían predominado los claros sobre las nubes, ahora empezamos a ver el cielo muy cubierto por poniente, nuestro destino. Ligeros movimientos en las mochilas buscando las primeras prendas de abrigo. El padre de Juanfra echará luego de menos las gafas que supone extraviadas en esta parada. Afortunadamente las recuperará tras volver al día siguiente (en coche, eso sí). Nos ponemos en marcha a las 15:05h.

En la Ermita de San Antonio se suma el grupo de Íllar, 13 personas. Tomamos el camino arriba del Barranquete, que tiene algún repecho incómodo y provoca que el grupo se estire. Se parte finalmente atravesando los bancales de naranjos, y la cola no toma el atajo que lleva a la pista de Los Morales, lo que le obliga a volver en busca del grupo.

A las 15:40h (con 8 minutos de adelanto) se llega a la pista de Los Morales, aunque para los de Almería es el kilómetro 30,5. El grupo se amontona para dar ‘el saltito’ desde la senda a la pista (con abundantes paparazzis en busca de fotos con morbo). En ese momento caen las primeras gotas del día, y al poco tenemos encima un chaparrón interesante, con rachas de viento, que hace menos árido este tramo. Se comprueba que todos han leído las previsiones meteorológicas y van provistos de los correspondientes chubasqueros. El grupo sigue estirado con unas diferencias medias entre cabeza y cola de casi 15 min, pero en la pista se mantiene el contacto visual fácilmente. Desde la ermita de la Cruz se ve por primera vez Canjáyar, envuelto en nubes amenazantes.

A las 16:20h la cabeza ha atravesado Instinción y está en el punto de incorporación. Lleva un rato lloviendo con cierta intensidad, pero a pesar de ello la cabeza y los recién incorporados esperan el reagrupamiento con la cola. Se reanuda la marcha en hora. Para los que han salido de Almería es un momento delicado; llevan diez horas andando y han recorrido 33 Km: es el momento de ‘el muro’, cuando el cuerpo dice que no puede más y Canjáyar parece inalcanzable. Cada uno lo administra a su manera, los mejor entrenados casi no lo perciben y el resto lo superamos bajando el ritmo, comiendo algo, poniendo ‘piloto automático’ o conversando. Lo importante es tener la cabeza fría, no pensar en ello, y al cabo de un rato el cuerpo reacciona y es entonces cuando sabes que sí, que llegarás. Jesús con sus 14 años, el benjamín desde Almería, lo experimenta por primera vez y lo supera a fuerza de barritas energéticas y música.
En Instinción se ha sumado un grupo de voluntarios con sus características sudaderas verde pistacho. Uno de ellos lleva en su macuto el lema: “menos maleta y más mochila”, toda una declaración de principios. Pasamos por el Pozo de San Miguel sin necesidad de espera alguna pues nadie ha elegido este año Rágol como incorporación. A lo largo de los 6 km que separan Instinción del Área Cristal el grupo camina estirado y fragmentado, pero sin que las diferencias entre cabeza y cola superen los 10-15 min. Fran abre el paso durante un buen trecho conduciendo el coche de policía municipal, con las consiguiente sornas de sus amiguetes. Y por fin la lluvia deja paso al arco iris, pero hay que mirar hacia atrás para verlo y algunos se lo pierden. Néstor se queda rezagado, lo que finalmente dará lugar a que las llaves de los aseos del merendero no lleguen a tiempo, y el personal tenga que arreglárselas en el campo.
En esos momentos empieza a cobrar fuerza un bulo entre la gente de cabeza: hay bocadillos de jamón, alguien los ha visto. No parece muy fiable, pero el hecho real es que el paso se acelera y Carlos se ve obligado de nuevo a pedir moderación en el ritmo. A las 17:38 h la cabeza llega al Área Recreativa El Cristal con más de 15 min de adelanto. En este tercer y último avituallamiento la fuerte lluvia y viento han disuadido a casi todos los que debían incorporarse. Néstor decide quedarse, una prueba viviente de que al más experimentado y curtido se la puede jugar un día el calzado.

Atravesamos el Pinar de Bocharalla, siguiendo los mojones que Rafael ha ido colocando en los meses previos. Se insiste en guardar una fila absolutamente compacta, y se consigue. Saliendo al llano de Bocharalla, recibimos la llamada de representantes de la Hermandad de la Santa Cruz, confirmando que efectivamente nos abrirán la iglesia y darán a besar la Cruz.
Nos reagrupamos en la balsa pentagonal, momento en que queda desvelado el misterio de “la costa de Canjáyar”. Se inicia el Camino de los algarrobos con Canjáyar a la vista, y el grupo bastante compacto. A las 19:20h la cabeza pasa el Andarax, que sigue con agua (y van tres años), aunque sin mojarse los pies. El guía que cierra va algo descolgado y lo hará 13 min después.
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1930h: Llegada a la carretera, que tiene el arcén limpio y permite caminar separados del asfalto. Protección Civil señaliza y da seguridad al grupo. Poco después la cabeza recibe los primeros aplausos de los canjilones que esperan en el Parque de los Catalanes, y llega al templete atravesando la Puerta del Peregrino. Es el primer año que cruzamos esta simbólica puerta, bautizada así por iniciativa de los canjilones catalanes, agrupados en la Asociación de la Santa Cruz de Tarrasa. Son estas aportaciones las que ‘hacen camino’ y van dotando a la ruta de contenidos que van más allá de la celebración del IV Centenario.

En el templete de la Cruz Blanca se suman los últimos peregrinos, muchos familiares directos de quienes salieron de Almería antes de salir el sol, y comienzan los abrazos entre participantes y las fotografías en este enclave emblemático. La cabeza espera unos minutos para reducir diferencias con los guías de cierre, que cuando finalmente llegan ven al grupo subiendo por la cuesta del cementerio.
A las 19:50h los primeros peregrinos llegan a la plaza, con unos 13 min de adelanto; los últimos, acompañados por un vehículo de Protección Civil, lo hacen a las 20:11h. La puntualidad de esta edición es para recordar: no se ha acumulado nada de retraso en más de 44 Km y trece horas y media desde que se puso en marcha el grupo de Almería. Por ello también se adelanta media hora la salida del autobús de vuelta.

Representantes de la Hermandad de la Santa Cruz nos acogen en la Iglesia y nos dan las gracias por el esfuerzo, y por supuesto, sellan los mapas guía. A continuación se da a besar la Cruz.
Con algo más de retraso llegará el 2º vehículo de Protección Civil. Nos cuentan que han tenido que abandonarnos por unas horas para hacer un rescate urgente en la Cala de San Pedro, que ha finalizado con éxito tras un durísimo trecho de transporte a pulso en camilla del accidentado. Se incorporan a tiempo para la merecida ronda de cervezas con que les obsequia el Ayuntamiento de Canjáyar.

Otro dato interesante: al final de la jornada sobró una bolsa llena de bocadillos, que durante la mañana del domingo será llevada por un matrimonio canjilón a un comedor social de Almería.

El autobús de vuelta es una fiesta, con aplausos para todos los que se van bajando en las diferentes paradas. Los hermanos Navas apuntan en su agenda la nueva cita para el sábado 13 de abril de 2013, mientras unas cuantas participantes reclaman “que les den sus bolsitos”. Los organizadores, sorprendidos y desconcertados ante esta petición “que viene en el blog” (¿?), se enterarán en los días siguientes que se trata de una broma (con base real) entre los blogs personales de algunas participantes de Madrid, Almería y Murcia.

En conclusión, bastante acierto de las previsiones meteorológicas: hubo temperaturas suaves, viento, nubes y lluvias, tal y como se había informado desde nuestro blog. La homogeneidad del grupo y la benignidad del clima han reducido considerablemente los abandonos con respecto a otras ediciones, y se han cumplido con facilidad los horarios previstos. Tanto esta Subcomisión como los voluntarios y el Ayuntamiento estamos muy orgullosos del resultado de esta 3ª edición de la peregrinación Almería- Canjáyar, y os emplazamos para la próxima en el 2013. Gracias a todos y enhorabuena.

Cuaderno de ruta -10.04.2010

martes, 13 de abril de 2010 |

0615 h. Noche cerrada. Desde las seis de la mañana hay más de 20 personas en el aparcamiento de la rotonda. Llegan los efectivos de Protección Civil que nos acompañarán, incluyendo dos vehículos. Reencuentros, presentaciones, saludos (“¿tú también has venido?”), reparto de mapas y un par de fotos de grupo para dar tiempo a algunos rezagados.

0630 h. Algunas voces –discretas- reclaman ‘que empiece ya…’

0638 h. Cronómetros a cero, 50 personas enfilamos el camino de la Rambla de Belén. Temperatura fresquita. Tenemos por delante 44,1 Km, con un desnivel acumulado de +1.710 m en ascenso y -1.170 en descenso. Hay cinco paradas previstas y la duración total estimada es de 13 h y 15 min.
Se van encendiendo linternas y frontales, alguien comenta que parecemos la Santa Compaña. Vamos charlando. Todos tenemos las fuerzas a tope en ese momento, como la excitación. Pasamos la presa y subimos la cuesta -la más dura de toda la ruta-, ya no habla nadie, la fila de luciérnagas se estira. Al llegar a la divisoria sopla viento frío del nordeste. Llevamos puesto todo lo que tenemos. Para muchos la velocidad es demasiado rápida, algunos ni se paran a contemplar la fabulosa perspectiva de la bahía al alba.

0712 h. Alcanzamos la torre de alta tensión que sirve de referencia en la divisoria. Hemos recuperado los 8 min de retraso iniciales en 2,3 Km. Demasiado ritmo para lo que tenemos por delante.

Primer contratiempo: se despega la suela de una bota. Arreglo rápido con cinta americana, habrá que ir reponiéndola varias veces pero se puede seguir andando.

Aún no ha amanecido oficialmente pero hay mucha claridad y prescindimos de linternas. Se agradece la senda compacta, casi horizontal, que discurre próxima a la rambla de Hiniesta. Recuperamos aliento y conversación después de más de 3 km de subida.

0758 h. Curva y descenso hacia el Bancalico de Flores (sin entrar en él), 5,3 km de recorrido. Vamos 8 min por delante del horario. Seguimos demasiado fuerte y es demasiado pronto para que el grupo empiece a partirse, como está ocurriendo.

Primeros rayos de sol sobre un campo inusualmente verde, salpicado de varas de San José. Llegamos al Cortijo del Pocico. Vemos la palmera y el gran olivo donde está prevista la primera parada.

0820 h. Parada a 6,9 Km. Acumulamos 14 min de adelanto. El olivo está aún en sombra y al parar se nota más frío. Espontáneamente vamos desplazándonos unos 50 m para recibir algo de sol. Bocatas, fotos, vistazos al mapa.

0839 h. Reanudamos la marcha, después de un descanso más largo del previsto, aprovechando el adelanto que llevamos. Fila compacta por los espartizales del Cerro del Puntal y Collado de los Conejos. Nada más iniciar el descenso encontramos la senda embarrada por el agua de la Fuente de los Conejos. Llevamos 9 Km. En el horizonte vemos los aerogeneradores de Enix, y poco después Alhama. Los más atentos del primer pelotón han podido ver un par de ejemplares de cabra montés, y otros apartan del camino una culebrilla para evitar que sea pisada.

Nos acercamos a la Rambla de las Balsas, la pendiente de bajada es cada vez mayor y los bastones ayudan a descargar las rodillas. A esta dificultad se añade otra: el tráfico indiscriminado de motos ha destrozado la senda y ha dejado roderas tan profundas que nos obligan a abandonarla caminando entre el esparto. En estas condiciones no es de extrañar que tengamos otro contratiempo: un tirón muscular. Aún estamos atendiendo al afectado cuando la cabeza llega a la rambla.

0940 h. Rambla de las Balsas, 11 Km, hemos recorrido el primer cuarto y llevamos 11 min de adelanto.

Marchamos con comodidad por el lecho de la rambla, sorteando el arroyo. Otro buen momento para caminar conversando de tres o cuatro en fondo. La comodidad también facilita la velocidad y el grupo llega partido a las inmediaciones del Cortijo del Inglés donde está prevista la segunda parada.

1000 h. Parada en Km 12,6 con 10 min de adelanto. Aún se agradece el sol. Llegan los dos vehículos de Protección Civil. Aunque no es punto de incorporación nos está esperando un participante.

1020 h. Reanudamos la marcha por caminos que conservan huellas de maquinaria pesada, lo que resulta incómodo para el pie. Pero el camino es amplio e invita a correr a los más enérgicos, lo que provoca una vez más que la cabeza se adelante a los guías. La red de caminos y carreteras que cruzan esta zona minera despista a la cabeza que debe retroceder para retomar el camino del Cerro de las Colmenas. El pelotón, estirado más que nunca, se termina partiendo. Se pierde el contacto visual y también telefónico (los primeros marchan ya en zona sin cobertura). Recibimos la reprimenda de Protección Civil.

Cuando la cabeza está llegando a la rambla de Huéchar, en cola de grupo se está produciendo la primera baja de un participante que no puede seguir al haberse sobrecargado las piernas durante el último tramo de bajada previo a la Rambla de las Balsas. Protección Civil aconseja la evacuación inmediata que se coordina gracias a sus intercomunicadores. Más tiempo de demora, el pelotón se ha partido definitivamente.

1100 h. Se consigue establecer comunicación telefónica entre cola y cabeza de grupo, decidiendo parar la cabeza hasta que lleguen los de atrás. Estamos en el punto 15,8 Km y la parada dura desde las 1104 h a las 1120 h. En el reagrupamiento, la experiencia de Néstor se hace necesaria para dar un toque de atención a los participantes: deben seguir las indicaciones de los guías y moderar la velocidad.

La Puente de Alhama, en el Km 17,0, muestra su imponente altura cuando cruzamos por debajo. Sorteamos el riachuelo de aguas limpias que corre por el fondo de la garganta, fresca por la sombra y la vegetación. Muchos canjilones desconocían este paraje y se quedan admirados. Continuamos por la garganta hasta el encuentro de la rambla de la Cutití, momento en que ascendemos hasta cota de tablero de puente, y a partir de ahí seguimos por el camino. Los guías han decidido modificar puntualmente la ruta prevista, aumentando la longitud en 250 m pero reduciendo considerablemente la pendiente de ascenso. Aún no hemos recorrido la mitad de la ruta y ya ha habido un abandono; hay que dosificar el esfuerzo.

Primer tramo con chaleco reflectante, ayudados por Protección Civil llegamos hasta el primer punto de incorporación.

1228 h. Alhama, punto 19,9 Km, tercera parada y punto de incorporación de participantes. Llevamos 23 min de retraso acumulado por la evacuación y parada posterior de reorganización. Siete personas nos esperan para sumarse al grupo. Primer y exitoso avituallamiento por parte del vehículo del Ayuntamiento de Canjáyar (las mujeres se han levantado a las 8 para hacernos los bocadillos), que distribuye también degustaciones de Aquarius donadas por Coca-Cola. Entrevista a algunos organizadores por parte de una cadena de radio, que se emite a los pocos minutos y no escuchamos por no llevar receptor. Fotos de grupo y pasamos lista.

1250 h. Reinicio de la marcha en orden, con guía a la cabeza. Se ha acortado el tiempo de parada previsto, pero al reiniciar aún llevamos 15 min de retraso. El trazado no permite ir rápido ahora. Foto de grupo para el Diario de Almería. Algunos tramos por el arcén, con chalecos reflectantes. Al paso por el desvío de Roquetas estamos en la mitad de la ruta. Vamos recuperando algo de tiempo. Subidas y bajadas entre la carretera y el pie de monte para sortear barrancos y fincas valladas.

1403 h. Los Molinicos, punto 25,0 Km, Llegamos con 10 min de retraso a este lugar de incorporación y avituallamiento que se convierte en parada imprevista. Se suman 44 personas, entre las que destaca un grupo de canjilones con camisetas rojas o negras de la Santa Cruz. Aquí se produce la segunda baja, por ampollas en los pies.

Salida, con retraso acumulado de 20 min, por una estrecha senda. Los primeros repechos hacen estirar nuevamente a las más de 100 personas que van bordeando en fila la falda norte de Sierra de Gádor. El trazado es, objetivamente, algo más duro que el inicialmente previsto por el cauce del río Andarax, al que desde la altura vemos rebosante en el fondo del valle. Se identifican Huécija, Alicún, Bentarique, Terque, Alhabia al fondo... y sobre nuestras cabezas la espectacular entrada al barranco del Infierno dominada por la Ermita de Huécija.

1449 h. Descanso en el Pozo de Santa Ana para bocadillo. Estamos en el punto 27,8 Km y la recuperación de tiempo en el último tramo nos ha permitido llegar en hora. El grupo es numeroso y llega muy estirado, con diferencias de 10 min entre cabeza y cola. Llegan los vehículos de Protección Civil por la pista que se toma a la altura de Illar.

1508 h. Se reanuda la marcha por zona de granjas y cortijos. El tamaño del grupo ha obligado a alargar la parada y salimos con 10 min de retraso. Conversación telefónica con Paco Alonso, Alcalde de Canjáyar, a quien informamos de la buena marcha de la jornada, el buen ambiente creado, y el número de peregrinos. Antonio Simón, canjilón residente en Tarrasa y Presidente de la Asociación de Amigos de la Santa Cruz de Canjáyar en esa localidad, llama para interesarse e infundir ánimos.

1544 h. A la hora prevista, sin retraso, tomamos la pista de Los Morales. Estamos en el punto 30,3 Km. Trescientos metros más adelante, antes de llegar a Instinción, sale a nuestro encuentro Rafael Navarro, experto conocedor de estos caminos, que ha hecho el recorrido a la inversa hasta encontrarnos.

1606 h. Llegamos a la Ermita de la Cruz de Instinción con 6 min de adelanto. Desde aquí vemos por vez primera en el horizonte el objetivo final de nuestro camino. Canjáyar es aún sólo una mancha blanca a lo lejos en las montañas, pero su vista anima.

1617 h. Instinción, parada y lugar de incorporación. Hemos decidido no bajar todo el grupo al punto de encuentro. La cabeza del grupo baja y recoge a 28 personas, mientras los de atrás salen por el barrio alto a la pista, donde nos reagrupamos. En vista del tamaño del grupo hemos decidido desplazar 500 m el lugar de avituallamiento, a la salida de la población, para no taponar las calles.

1625 h. Parada de avituallamiento en el punto 33,3 Km. Todo el grupo, pero especialmente los que salimos de Almería hace 10 horas, agradecemos los bocadillos, frutos secos, botellas de agua y bebidas isotónicas que nos traen puntualmente Jesús Espinosa y Antonio Sánchez. Se pasa lista, en esta ocasión desde los altavoces de los vehículos de Protección Civil. Con los recién incorporados ya somos 130 los que caminamos hacia Canjáyar.

1652 h. Con 5 min de retraso reanudamos la marcha, ahora por GR-140. Como estaba previsto, y más viendo la posibilidad de nuevas fracturas en el grupo, la comitiva se desdobla tras salir de Instinción. Así los niños y los más cansados continúan por arriba con Carlos y Néstor, mientras Jesús y Dani bajan a Rágol con los que van a paso más rápido, para recoger más participantes.

1720 h. Entrada en la plaza de Rágol, con sólo 5 min de retraso. Los que hemos bajado a Rágol hemos tenido la suerte de apreciar la belleza del barranco de Marín. En la plaza pasamos lista y se nos suman 16 participantes. La subida para retomar el GR requiere su esfuerzo y se toma con calma, disfrutando de la sombra de los pinares. Después contaremos al resto la belleza del tramo recorrido.

1750 h. Nos reagrupamos en el punto 36,4 Km, de donde parte la senda al Campillo de Rágol. La bajada y posterior subida desde Rágol ha supuesto 620 m más de longitud. Esta circunstancia, unida a la dureza del ascenso, da lugar a un retraso de 18 min en el momento del encuentro. En este punto nos esperan Juan y Mª Jesús Mata, para acompañarnos durante un rato.

El GR que seguimos recorre la antigua carretera de Instinción a la Barriada de Alcora. No tiene tráfico, es cómoda y serpentea entre pinares, permitiendo caminar charlando de tres o cuatro en fondo. Aunque el grupo “lento” ha tenido que esperar unos minutos al “rápido”, hemos logrado que el conjunto se mantenga compacto hasta la siguiente incorporación en el desvío de La Daira/El Cristal.

1820 h. Llegamos al desvío del Área Recreativa El Cristal (carretera de La Daira) con 20 min de retraso. Es punto de incorporación y se suman al grupo dos personas, la peregrina de más edad (74) y el de menos (5). Se hacen notar los comentarios de los conocedores de la comarca al admirar las vistas desde este lugar. Con Rafael Navarro en cabeza atravesamos el pinar de El Cristal y bajamos al llano de Bocharalla, desde donde Canjáyar se nos muestra casi al alcance de la mano. La proximidad de la meta da alas, el grupo acelera y se estira de nuevo, sin atender las llamadas a la moderación.

Atravesando el llano de Bocharalla encontramos además otra nueva perspectiva, más allá de un verdoso Montenegro y un "pueblo blanco" cada vez más cerca: éste es uno de los pocos lugares donde casi nos podemos ver todos caminando. Contemplar el avance de la pequeña marea humana, multicolor y heterogénea, es fascinante, y se nos viene a la cabeza, medio en broma medio en serio, que quizá desde que el Marqués de los Vélez cruzara estas mismas tierras con sus tropas no se ha visto un gentío de tal magnitud por el mismo sitio.

1925 h. El río Andarax nos cobra peaje y, como si se tratara de un ritual de entrada, nos obliga a lavarnos los pies. No sabemos cuándo tocará volver a descalzarse para cruzarlo (nunca había sido necesario en las ocasiones previas estudiando la ruta), así que lo hacemos gustosos y de buen humor. La sensación del agua limpia y helada reconforta los pies, ya algo cansados. El grupo emplea unos 20 min en quitar las botas, pasar y calzarse de nuevo, lo que aumenta el retraso, pero unos minutos más o menos después de 43 km y viendo que llegamos con la luz del día, ya no es importante.

La vereda del Río Chico ha desaparecido por la crecida de río, según nos comentaba Rafael Navarro unas semanas atrás, por lo que no subimos por la Cuesta de Muñoz. Efectivamente es necesario dar el rodeo, acompañando el curso de un inédito Andarax muy caudaloso, para pasar por el Puente de los Hierros y salir a la carretera, lo que supone unos 290 m más de lo previsto.

2000 h. Llegando al templete de la Cruz Blanca, a 1 Km de la llegada, nos sorprenden los vítores de un inesperado público canjilón. En el templete se suman más peregrinos, estimamos que unos 12-15, pero es imposible identificarlos entre tanta gente, unos caminando y otros acompañando.

2020 h. Entrada al pueblo entre lanzamiento de cohetes y acompañados por vecinos desde la carretera, subiendo por la Plaza del Encuentro y calle Real hasta entrar en la plaza Vieja -o de la Constitución- rodeados de un espontáneo aplauso popular. Después de un día andando resulta un colofón emocionante.

2030 h. A la hora prevista, el Alcalde Paco Alonso y el canjilón Emilio Esteban nos dan una emocionada bienvenida, con “vivas” a la Santa Cruz. Representantes de la comisión del Cuarto Centenario saludan a cada uno de los peregrinos, mientras se procede al sellado del mapa, besacruz y entrega de obsequio simbólico.

Celebración e invitación posterior por parte del Ayuntamiento en el salón “Las Cañadillas”, entre caras de cansancio y satisfacción.

2210 h. Regreso en los autobuses a los puntos de incorporación, para recoger vehículos.

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Epílogo

A la distancia inicialmente prevista de 44,1 Km hay que sumar los incrementos por variaciones en la ruta: +250 m en la Puente de Alhama, +620 m en la bajada a Rágol y +290 m para evitar el río Chico, en total unos 1.160 m más. La ruta ha cubierto finalmente una distancia total de 45,3 Km.

Han participado más de 160 senderistas-peregrinos, acompañados a pie, según los tramos, por 2 ó 4 efectivos de Protección Civil. Se han registrado sólo 2 abandonos.

Hay que hacer una mención de agradecimiento a los establecimientos que han colaborado desinteresadamente (aceite, pan, pizza, embutidos, frutos secos, etc., etc.) incluyendo a Coca-Cola por las cajas de Aquarius, a la empresa especializada Kúspide, Diputación y, especialmente, a Protección Civil por su excelente trabajo. Y también para las personas que estuvieron haciendo los bocatas, rellenando las botellas de agua, preparando las bolsitas de frutos secos, y a los que las repartieron en ruta puntuales como clavos. Y, por supuesto, a las que recibían los fax, correos electrónicos, llamadas de teléfono, etc. Si la cosa ha salido bien es gracias a todos los que han arrimado el hombro: se han superado las previsiones y se puede albergar esperanzas de que la próxima edición sea aún mejor.

Por todo ello queda una sensación de orgullo en el pueblo por el evento, y una satisfacción general en los integrantes de la subcomisión de senderismo tras la culminación de un trabajo que comenzó allá por diciembre de 2008.

Confiamos en que esta satisfacción quede también en todos y cada uno de los senderistas-peregrinos, a los que desde aquí volvemos a emplazar para abril del 2011. Gracias a todos por vuestra buena disposición... y por vuestro esfuerzo.

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